
Te arrancabas las sandalias, te soltabas el cabello, tenías la piel erizada y te reias. Estábamos tan proximos que no podiamos vernos, ambos absortos en ese rito urgente, envueltos en el calor y el olor que hacíamos juntos. Me abría paso por tus caminos, mis manos en tu cintura encabritada y las tuyas impacientes. Te deslizabas, me recorrías, me trepabas, me envolvías con tus piernas invencibles, me decias mil veces ¡ven! con los labios sobre los míos. En el instante final teníamos un atisbo de completa soledad, cada uno perdido en su quemante abismo, pero pronto resucitábamos desde el otro lado del fuego para descubrirnos abrazados en el desorden de los almohadones, bajo el mosquitero blanco. Yo te apartaba el cabello para miararte a los ojos. A veces te sentabas a mi lado, con las piernas recogidas y tu chal sobre un hombro, en el silencio de la noche que apenas comenzaba... Así te recuerdo en calma



5 comentarios:
Aaaay, suspire, y suspire...
Que bonito recuerdo...
sho también suspiré. ujujuy.
Yo no suspiré...
Están frescas las huellas del intercambio todavía.
Orales nena!!! andamos de rol por estos lares va!!! te agrego!!! sisisisi!!!
+vibration!
(K)smuacks
Adiuuuu!
aaaahhhh.. que recuerdooo...
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